Democracia 3.0: La pirámide invertida

 

Orwell lo advertía en su novela 1984. El lenguaje ha sido alterado, la realidad manipulada y edulcorada hasta que la sociedad ha conseguido tragarse una historia que de ningún otro modo hubiera aceptado. No hablo de su neo-lengua y el recorte del lenguaje en los sms, ni tampoco de noveletas que se escriben en serie con argumentos prefabricados en busca de un público masivo. Por desgracia me refiero a los cimientos mismos de nuestra sociedad, la mal llamada democracia, que se extiende en la mente colectiva hasta hacernos tomar por cierto lo que en realidad es sólo una ilusión.

Para comprender la realidad política en la que vivimos debemos remontarnos a su propia fundación. La caída de los imperios colonialistas -al menos en apariencia-, el derrocamiento de las potestades hereditarias y la creación de un nuevo orden mundial: las repúblicas de gobierno representativo. En su origen ni la república francesa ni la carta de independencia americana incluían ninguna referencia a la democracia y ambas fueron ejecutadas y fomentadas por una pequeña élite de burgueses terratenientes que acumulaban el poder anteriormente ostentado por monarcas y gobernantes.

Como Alexis de Tocqueville observó respecto a la democracia americana, “no le temo al sufragio universal, la gente votará lo que le hagamos creer” y si alguien tiene el dinero y la influencia suficiente manipulará a su antojo la opinión pública. Si se repite con suficiente insistencia que dos más dos son tres, tarde o temprano terminará por ser cierto.

La pirámide continúa más o menos intacta. Visto en perspectiva es simple, si controlas el gobierno controlas las fortunas, y viceversa. La burguesía y los terratenientes han cambiado su aspecto, se han conglomerado y aunado fuerzas en un mundo global para formar multinacionales que dirigen de forma sutil el rumbo político y por ende nuestras vidas.

Rousseau ya lo señaló; “el poder no está en el pueblo, está en los representantes”, a los que elegimos en base a su carisma y su docilidad ideológica respecto a los partidos que lo arropan.

Los partidos se amoldan a nuestras ideas -al menos en apariencia- y las alteran subversivamente utilizando el miedo y la ignorancia. La necesidad, el hambre y la perspectiva de la guerra son caldos de cultivo donde campan a sus anchas los extremos y empujan al posible votante en una dirección u otra.

psicología-y-políticaAhora sí podemos hablar con propiedad y afirmar que la democracia es algo muy diferente a lo que creemos mantener como paradigma de estado. Un sistema político que no se da desde las polis griegas y que me atrevo a afirmar sería imposible repetir debido a la expansión de los estados.

Las polis eran pequeñas ciudades con un sólido y a la vez flexible autogobierno en el que todo el pueblo participaba, ese era el eje de su funcionamiento, en el que cientos de ciudadanos colmaban el parlamento para votar.

Actualmente la democracia sería algo pesado, lento y quizás incluso inútil. Una rueda de movimiento tan limitado que jamás alcanzaría ninguna resolución. Ahora los países están compuestos no por miles, sino por millones de individuos a los que sería imposible movilizar para hacer girar esa rueda, ¿o quizás sí?

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Ante nosotros se extiende una revolución tecnológica capaz de cambiar nuestras vidas por completo. Si en la revolución industrial el mundo cambió de forma radical y los gobiernos se tuvieron que adaptar al cambio, ahora somos nosotros quienes debemos dar un paso adelante y moldear nuestro futuro.

Es posible una democracia real muy diferente a la que la mayoría de partidos políticos nos plantea, entre otras cosas porque en una Democracia 3.0 los partidos políticos, representantes y difusores de propaganda, no serían necesarios.

Internet y las redes sociales se han revelado como una anarquía autogobernable donde cualquier individuo puede utilizar el anonimato para interactuar en una virtualidad sin fronteras.

Si bien Internet es un sistema difícilmente extrapolable al sistema político real, nos ofrece un ejemplo perfecto de un modelo de desarrollo abierto que sustituyera al actual. Una red pública de voto anónimo, completamente igualitario y accesible a todo el mundo.

En la democracia 3.0 cualquiera podría participar y exponer sus ideas, que ganarían peso en base a su aceptación pública hasta convertirse en ley a disposición del voto universal de forma rápida y ágil.

1f999c64affa40824712f81050cfbd03Es posible volver a darle la vuelta a la pirámide mediante la tecnología. Un modelo de parlamento virtual en el que  el pueblo elija cada ley y la someta a votación incluso sin la mediación de un sistema político representativo. Al menos tal y como lo conocemos ahora. Los cargos políticos seguirían siendo necesarios pero de forma muy diferente. Nadie tendría que convencernos para ser elegidos, transformándose en simples funcionarios al nivel de los cuerpos de seguridad o judiciales.

Ya no ostentarían el poder, lo tendría el pueblo en su totalidad y su función sería la de vigilar la imparcialidad y difusión de dichas leyes -por aquello de la influencia-, valorar si las leyes propuestas serían viables o no -todos votaríamos a favor de la inmortalidad- y quizás lo más importante de todo; actuar como analistas capaces de calibrar las propuestas y exponer sus pros y sus contras antes de ser lanzadas a referéndum.

Debido a tan delicada función los políticos de la Democracia 3.0 tendrían que ser personas independientes, libres de cualquier influencia y por lo tanto exentos de cualquier vínculo con un partido o comunidad particular. Elegidos en base a sus méritos y su preparación, no en base a su carisma o docilidad. Individuos anónimos capaces de servir al pueblo, con salarios similares a los de cualquier otro funcionario y sin ningún poder real.

La Democracia 3.0 parece un concepto muy virtual, casi anecdótico y es incapaz de ser desarrollado en el mundo actual, gran parte de los votantes viven desconectados de las redes -sobre todo los más mayores- ¿o puede que no?

nuestro-futuro-no-es-halagueno-la-agenda-politica-de-los-poderosos-para-el-siglo-xxiPor una parte tenemos una gran red que abarca casi cada rincón de nuestra geografía y esa infraestructura es fácilmente ampliable con dispositivos públicos instalados en cada localidad. Con el tiempo el cambio de sistema no sólo se rentabilizaría, sino que supondría un gran ahorro respecto al actual. El gasto político e institucional se reduciría al mínimo y se crearían nuevos modelos de empleo, incluyendo el de difusión, mantenimiento de sistemas, control de la imparcialidad y de ejecución de leyes.

Sólo con los más de 130 millones de euros que nos cuesta cada campaña me atrevo a suponer que alcanzaría para desplegar gigantescas pantallas táctiles en cada barrio a disposición de cualquier ciudadano, capaces no sólo de divulgar de forma clara y ágil de una infinidad de información, sino de reconocer a cada individuo y contabilizar su voto mediante diversos mecanismos disponibles, como el reconocimiento de iris, la firma virtual o el registro de huellas dactilares.

En cuanto a las personas de mayor edad, a menudo tendemos a menospreciar su capacidad de adaptación. Mi abuela navega por Internet, juega a juegos online y me patea el culo en cualquier cenital de estrategia.

iverted-pyramid1Por desgracia es igual de cierto que hay una gran parte de dicha población que debido a un duro pasado son apenas analfabetos (con el mayor de los respetos) y apenas saben leer y escribir. Ése es un reto que no debería amilanarnos, no sólo porque son los más jóvenes los que deberían empezar a hacerse cargo de su futuro, sino porque es nuestra responsabilidad avanzar como sociedad hacia una nueva etapa evolutiva tan importante como el sufragio universal.

La Democracia 3.0 nos aguarda y nosotros somos los únicos capaces de llevarla a cabo.

Todo parece imposible hasta que se hace.

Nelson Mandela

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