Los hechos ocurrieron la pasada Nochebuena en una granja del medio oeste americano, en el corazón de la Arkansas agrícola.
Aproximadamente a las cuatro de la mañana un niño de ocho años de edad encontró a Santa Claus tratando de colarse por el conducto de ventilación.
Muy alterado por el asalto, el niño despertó a su padre a voz en gritó. -¡Pá, keay un gordo colándose en lacasa!
Como era de esperar y ejerciendo su pleno derecho, tras levantarse apresuradamente el padre empuñó su escopeta y la descargó sobre el desprevenido Santa, que ya había comenzado su terrible propósito de colmar de regalos el abeto.
Santa Claus ha sido ingresado, en estado crítico, en un hospital penitenciario al carecer de seguro médico. En Arkansas, sus convecinos se han apresurado a felicitar al valiente granjero y el alcalde ha alabado públicamente su buena puntería.
Al enterarse de tamaño desastre, el presidente Trump no ha tardado en tomar cartas en el asunto. Asegura estar indignado de que inmigrantes finlandeses criminalicen “este gran país”.
Trump ha comenzado el proceso de extradición de Santa Claus, que se debate entre la vida y la muerte. El presidente no descarta levantar otro muro en Alaska para evitar que más inmigrantes polares rebasen la frontera de los Estados Unidos.
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