Si algo significa la libertad es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír. —George Orwell

Las cadenas más pesadas y las ataduras más resistentes son aquellas que nos prenden sin darnos cuenta. Quedamos atrapados en una red transparente de mentiras y promesas vacías, de trampas tejidas y recursos legales utilizados en nuestra contra. Como la seda de una araña que espera a que nos revolquemos en nuestro falso atisbo de realidad.

La resurrección de la condena, cual zombi recalcitrante, al integrante de Def Con Dos, César Strawberry, es sólo el último de una larga lista de intentos de coacción a nuestra libertad de expresión por parte de un gobierno artero y funestamente sutil. Tras la absolución de la audiencia nacional, ha sido el Tribunal Supremo el encargado de dictaminar la pena de un año de prisión contra Strawberry, por los delitos de enaltecimiento al terrorismo y humillación a las víctimas.

Strawberry no sólo se ha mostrado en contra del terrorismo en numerosos actos públicos, también ha condenado la acción violenta de E.T.A. en conciertos realizados en el País Vasco. Son las propias víctimas de sus tuits las que han declarado que, a pesar de tratarse de un humor de mal gusto, sus declaraciones no tienen mayor relevancia que las de un mal chiste fuera de lugar.

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La tendencia a la represión por parte del actual gobierno, con su infame ley mordaza, comienza a revelar una inquietante tendencia a tergiversar la realidad a golpe de martillo para moldearla a su gusto.

Y es que el cantante de Def Con Dos no es más que la última cabeza rodante de una larga lista de “ejecuciones públicas”.  Activistas sociales, fotoperiodistas, manifestantes octogenarios, raperos, artistas y representantes de cuerpos estatales como los bomberos, personal sanitario y emergencias forestales, han servido como castigo ejemplarizante de un silencio impuesto a base de sanciones económicas devastadoras.

No es casualidad que los principales objetivos de la censura sean los artistas y la prensa. Los primeros son el motor cultural del país, un germen para la reflexión y el destilado de ideas propias que en ocasiones pueden resultar incómodas. El segundo es la herramienta con la que el pueblo se nutre. Sin información objetiva son como aquellas raíces que se secan bajo la sombra de árboles, que no alcanzan a ver en una jungla inmisericorde.

Tienes derecho a expresar libremente todo aquello que te esté permitido decir.—Roger Wolfe.

la-puerta-condenadaEl gobierno, con su inquisidora ley mordaza como abanderada, trata de erigir puertas en campo abierto de forma absurda, para así minar la libertad en un territorio que no les pertenece.

Es irónico que a un sistema que se reitera hasta la saciedad en su exacerbado carácter democrático, le incomode de tal manera un entorno tan anárquico, individualista y a la vez extremadamente interconectado como Internet. El empeño en controlar un medio tan volátil, en el que gran parte de las opiniones se escudan en el anonimato y se propagan a la velocidad de un solo click, no deja de resultar un esfuerzo aberrante.

La red está plagada de todo tipo de comportamientos y declaraciones inmorales o carentes de respeto. El gobierno utiliza un doble rasero descarado en el que sólo persigue aquellos comportamientos que le resultan perjudiciales. Es la muestra evidente de una ley partidista que oprime la personalidad Paso a Paso, con una sutileza soterrada capaz de actuar con impunidad, mientras el votante medio continúe ofreciéndole su fe, cuerpo y alma. Matame suavemente, por favor.

Independientemente de la opinión de cada cual, la expresión individual ha de ser libre siempre que no suponga un perjuicio directo, y fehaciente, contra el ciudadano. Y aquí radica el GRAN MATIZ, un limbo del que la represión siempre ha sabido sacar ventaja, puede que por eso de “la casa siempre gana”. 

Ataques homófobos, ninguneo descarado al derecho a decidir sobre la propia vida y natalidad y declaraciones misóginas por parte de destacados miembros de la curia eclesiástica. Salidas de tono de políticos como Feijóo o David Pérez y empresarios absolutistas faltos de respeto hacia los derechos humanos. Improperios y campañas mediáticas contra determinados colectivos por parte de periodistas inmaculadamente “objetivos”, como Federico Jiménez Losantos, Javier Cárdenas, Eduardo Inda o Francisco Marhuenda.

La ley se ceba con el ciudadano medio y su pilar cultural como una herramienta clara de purga al pensamiento individualista, mientras deja impune declaraciones atroces en influyentes medios de comunicación de su interés.

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo. —Voltaire

 

48f261ca2cfbb9fa22908d4bf9323e18.jpgEs absurdo tratar de perseguir los millones de opiniones obtusas, violentas, insultantes, racistas, misóginas o directamente estúpidas que se propagan por la red.

En lugar de cortar cabezas a una hidra, un gobierno sensato ha de esforzarse en gestar ciudadanos inteligentes. Mentes con la capacidad necesaria para pensar por sí mismas, personas difícilmente influenciables por palabras huecas y argumentos rancios.

La opinión individual no depende de la corrección política y no ha de confundirse la educación con la ley. Que bajo nuestra perspectiva no sea correcta una opinión, que nos resulte de mal gusto o incluso nos falte al respeto, no vincula a la ejecución de medidas represivas, o incluso penas de cárcel. Para eso existen el civismo y la educación.

Si el gobierno emprende ostentosas cazas de brujas en lugar de educar, es por el axioma que eso supone, los ciudadanos pensantes no comulgan con el pragmatismo conservador de mano de obra barata y rebaño dócil en el que se esfuerzan en convertirnos.

Si no te gusta una opinión, rebátela, si te molesta lo que dicen en un canal de televisión, cambia de canal, si no compartes un dogma o crees que es ofensivo, ignóralo y dale la espalda. En una sociedad culta el descerebrado queda aislado, en una sociedad idiotizada los gritos se silencian con más gritos y la sangre se paga con sangre.

Las medidas punitivas sólo sirven para el control ciudadano. Protestar sí, estás en tu derecho, pero que sea de manera respetuosa, en silencio y sin molestar.

Es impensable concebir los grandes logros llevados a cabo por trabajadores y activistas sin las grandes huelgas y protestas, en ocasiones violentas, de la década de los 70 y 80. Derechos ganados a pulso a los grandes intereses económicos, que ahora nos arrebatan sin darnos cuenta, como un carterista de las ramblas que te sonríe al desplumarte.

61c3030d5012398c7ec532570f7a8050El gobierno quiere una industria mansa, ciudadanos silenciosos y contribuyentes preocupados por los cotilleos y el fútbol.

Nos acercamos cada día más a las temidas distopías Orwellianas a golpe de propuesta de ley, utilización de nuestros miedos politizados y manipulación de la información de carácter pueril con la que saben saturarnos a la perfección. Mientras ocupes tus pensamientos en los cambios de estilo de los famosos, el derby clásico o el reality show de prime time, no serás capaz de atisbar el recorte del tortuoso sendero al que llamamos libertad.

Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada. ―Edmund Burke

El gobierno desarrolló una campaña contra el acoso escolar que se me antoja de lo más indicada en esta situación. “Primero fueron contra el inmigrante, pero como no eres inmigrante no dijiste nada. Después fueron contra el homosexual. pero como tú no eres homosexual no dijiste nada. Luego fueron contra el gordo, pero como tú no estás gordo no dijiste nada. Por último fueron a por ti, pero ya no quedaba nadie que pudiera defenderte.

Hoy dan ejemplo con las figuras públicas, los activistas, los que protestan y alzan la voz por encima de los demás. Puede que hoy se repriman aquellas opiniones con las que no comulgues, que silencien las voces que te resulten incómodas. Mañana puede ser a tí a quien silencien y quizás no quede nadie para protestar.

Hay, claro está, personas que no quieren que hablemos.

Sospecho que en este momento, estarán dando órdenes por teléfono y que hombres armados ya vienen de camino.

¿Por qué?

Porque mientras pueda utilizarse la fuerza, ¿para qué el diálogo?.

Sin embargo, las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y si se escuchan, enuncian la verdad.

Y la verdad es, que en este país, algo va muy mal, ¿no?.

Crueldad e injusticia, intolerancia y opresión.

Antes teníais libertad para objetar, para pensar y decir lo que pensabais, ahora tenéis censores y sistemas de vigilancia que os coartan para que os conforméis y os convirtáis en sumisos. —V de Vendetta

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