Sobre vascos y andaluces

Que si los vascos no follamos, que si los andaluces son vagos, en Bilbao siempre llueve y Sevilla tiene un color especial…

Ser vasco y recorrer tierras íberas significa en muchas ocasiones sentirse como un alienígena en una tierra extraña y enfrentarse a la infinita cantidad de clichés, prejuicios y, en ocasiones, estigmas asociados a nuestro lugar de nacimiento.

Recientemente he tenido la ocasión de realizar un pequeño viaje por Andalucía y me ha servido para ser partícipe de una experiencia muy similar a la de aquel astronauta que, tras tan largo viaje, alcanza la luna para encontrarse de pronto con un chiringuito de playa, donde encima le clavan una banderilla y una sangría aguada al precio de hidrógeno líquido. Aunque eso tampoco le extraña a nadie que haya visitado San Sebastián, sí me gustaría ahondar un poco en ese contraste que cualquier vasco percibe al instante cuando llega a la tierra del sol y del olivo.
Antes de comenzar este viaje, y quizás a modo de autoflagelación, me gustaría dejar expuestos, desmentir y aclarar todos esos tópicos  vascos. Todavía recuerdo cuando, con E.T.A. aún en activo, cualquiera con matrícula de Bilbao tenía que tener mucho cuidado con el coche si no quería que se lo rayaran fuera de las fronteras vascas, por no hablar de la propensión casi ineludible a ser registrado en carretera en los controles de la Guardia Civil. Como contrapartida hay que aclarar también que un coche con matrícula de Madrid aparcado en Gipuzkoa bien podía olvidarse de conservar sus neumáticos intactos, con suerte.top.jpgAños después suena absurdo pensar en tales vicisitudes, pero aún lo era más cuando bajabas Madrid y todos aquellos que conocías te preguntaban si habías visto estallar una bomba o dónde llevabas oculta la pistola.

Afortunadamente las cosas han cambiado mucho y películas como “Ocho apellidos vascos” o series del estilo “de Allí abajo” nos dan una imagen mucho menos sintomática y lacerante de lo que era, con unos toques de humor bastante similares al canon ingles al que realmente nos acercamos bastante. (En ETB se repitió Mr. Been y Benny hill hasta la saciedad, por algo sería).

Parte_tripulacion_bacaladerDicen que los vascos somos gente muy reservada, para nada, por si acaso no me saludes si nos encontramos por la calle. No me interesa conocerte. Es broma, es cierto que tendemos a ser visiblemente menos abiertos que el resto de la península, probablemente debido a que para nosotros el turismo es algo relativamente novedoso y no estamos acostumbrados a tratar con los visitantes como lo hacen otras provincias costeras. Pese a ello somos extremadamente leales y si te haces amigo de un vasco es posible que tengas un amigo para siempre.

¿Que no follamos? Pues ni más ni menos de lo normal. Quien no tiene pareja se deja la muñeca o los pulgares, quien la tiene folla siempre menos de lo que le gustaría y quien está casado ha olvidado lo que es eso. Los vascos somos bastante torpes a la hora de ligar. Ni tenemos la labia de los argentinos ni la insistencia de los italianos y las relaciones parecen llevar otros tempos y temperaturas, congeladas diría yo. Puede que el clima tenga algo que ver. Las vascas tienen un carácter muy propio y una fuerte personalidad, y sí, te calzaran una “hostia” en la cara si te pasas de listo. Vamos que si follamos, lo justo para no extinguirnos como especie.

Hablamos raro, y con acento. Ba nik ez naiz konturatu. Tendemos a utilizar expresiones muy bastas, el “la hostia” y el “qué pasa pues” que habéis escuchado en a televisión es completamente cierto, pero no todos tenemos un acento tan exagerado. Incluso nosotros podemos distinguir a alguien de Bermeo o de Arrasate de un urbanita incapaz de levantar una piedra de una tonelada, pero al parecer basta un par de minutos para que nos distingan en cualquier parte del planeta, aunque luego nos llamen gallegos igualmente. El euskera es un idioma tremendamente enigmático, incluso para nosotros. Algunos estudios afirman que es el idioma más antiguo de Europa y otros que proviene de Malí, todos confirman que no se habla euskera por añadir una a después de cada palabra. Como curiosidad no existen la C ni la V, en realidad somos baskos, que proviene de basoko y significa “de bosque” o la gente del bosque. Y no, no somos elfos.paisvascoalina3Los vascos somos tan dados a la exageración que no utilizamos hipérboles, los vascos las inventamos. Es más, hay documentos no-empíricos que demuestran que la civilización humana comenzó a gestarse “en las afueras de Bilbao”, y que eso de convertir el agua en vino es algo que llevan practicando los txikiteros mucho antes de que el hijo de un carpintero celebrara la última copa del Athletic.

Un vasco no es bruto, es práctico, para qué mellar un martillo si puedes moldear el hierro a cabezazos. Aún así los niños no se entretienen talando troncos ni levantando piedras de dos toneladas.deportes-vascosLlueve, y mucho. Es un clima compartido en la cordillera norte, pero el agua es tan pródiga como cualquier cliché pueda anunciar. Si vienes al País Vasco hazlo con paraguas, incluso en Agosto.

No voy a entrar en el tema territorial, para hablar de independencia es necesario una larga disertación que no viene al caso. Basta decir que el patriotismo es visto de forma distinta en el País Vasco que en el resto del estado. La bandera de Euskadi corona cada uno de nuestros montes y  muchos de nuestros balcones. Allí arriba solo podrás encontrar banderas españolas en las instituciones oficiales del estado y debido a ello nos produce un gran impacto encontrarnos con tantas banderas rojigualdas fuera de nuestras fronteras autonómicas.

Este sentimiento de pertenencia tiene unas raíces históricas muy definidas que compartimos en parte con el resto de la cordillera del cantábrico y que contrastan tremendamente con la cultura mediterránea. Aún más si tratamos de comparar antípodas como Euskadi y Andalucía. Nuestro pasado es un tanto monocromo, aunque no por ello menos apasionante, un pueblo aislado ligeramente influenciado por las culturas celta y romana, muy diferente de la mezcolanza de razas y pueblos que dejaron su impronta en las costas mediterráneas. Fenicios, íberos, romanos, tartessos, cartagineses, árabes y católicos. Todos ellos forman una cultura repleta de matices, quizás por ello Sevilla tenga un color especial.7-INM-TER-027-246-003_01_MEl clima y la geografía tienen un apartado destacable como factor diferenciador. Si para un vasco la comunidad de Madrid o Castilla le parecen otro país, Andalucía es directamente otro mundo. Traspasar la frontera de Navarra y descender por las planicies españolas es transitar entre realidades. Las montañas quedan tras nosotros y el omnipresente verde y los bosques cubiertos de zarzales dan paso en ocasiones a un desolador paraje parduzco de arbustos chatos. No todo son desiertos y campos áridos, es solo que a la gente de los bosques el resto le parecen jardines mustios.

Al llegar a la costa del sol uno puede observar las consecuencias de aquel pelotazo urbanístico en una época en la que las leyes de protección de costas eran una especie en extinción. El mar no encuentra refugio en una frontera en la que apenas es posible encontrar un par de metros en los que no se erija una casa o un hotel. Uno tiene la impresión de observar colonias humanas en las que nuestro afán reproductivo se alza sobre un paraje escalonado artificialmente como terrazas en las que cultivar el arroz, las costas andaluzas son un producto igual de masificado.

 

Almeria-196845Destaca en la arquitectura, esta vez de forma positiva, aquella mezcolanza de culturas a la que me referí anteriormente. En la tierra del olivo se suceden las casitas blancas con tejados enladrillados de corte castellano, cortijos majestuosos, palacios de reminiscencias venecianas y el ondulante diseño de los grandes arquitectos árabes erigido en innumerables arcos. Fuentes y jardines de intrincada composición que nos legaron ese pueblo que tanta astucia dominó su bien más preciado, el agua. El mismo agua de la que tanto nos quejamos en el norte.SONY DSCSi Andalucía nos parece un paraje remoto e insólito, Almería es sin lugar a dudas nuestra antípoda geocultural. El territorio más caluroso del país y poseedor del único desierto auténtico de toda Europa. Un paraje casi lunar, no es de extrañar que sea el lugar elegido como escenario de cientos de westerns americanos, y alguno nacional. El desierto se enfrenta al mar, arena y salitre combatiendo bajo un cielo azul, siempre azul.

8632140897_d72f4147f7_bEl calor se mece y ondula navegando ese mar de plástico que rodea a la ciudad de El Ejido, la mayor fuente agrícola del país, donde es tremendamente complicado ver una sola brizna de hierba. Las lonas negras se extienden en una interminable llanura que recuerda a los campos de experimentación militar del área 51. Otro mundo, verde y exuberante escondido bajo un cielo plastificado y rodeado de valles muertos.

En cuanto a los andaluces y sus tópicos…

Más allá de todo paisaje lunar, de las interminables playas, la agricultura, las fuentes, los monumentos, su compleja historia o su maravilloso clima, sus moradores son el mayor tesoro que Andalucía posee.

Me atrevería a asegurar que, para el canon vasco, el humor andaluz resulta algo cargante. No todos los andaluces son graciosos ni simpáticos, salvo el que lo es, que lo es y mucho. Los andaluces son abiertos, tolerantes, despreocupados y sobre todo muy alegres, aún más cuando lo confrontamos con nuestro carácter arisco.

Desconozco si se pasan el día de fiesta o echando la siesta, cosa que sinceramente dudo y mucho, y de ser así me gustaría que cualquiera que lo juzgase se diera un paseo por Almería a las tres de la tarde en verano y me cuente después, si sobrevive, si es capaz de ponerse a trabajar al aire libre o si por el contrario necesita echarse un rato o alargar la comida en una terraza a la sombra. Andalucía es una tierra de jornaleros y pescadores, trabajos que curten el lomo a cualquiera.alhambra-967024_1280Afirmar que son incultos o que no saben hablar es demostrar la propia incultura. Ignorar a Lorca, Juan Ramón Jiménez, Machado, Alberti, Molina, Gala, es ignorar parte del pilar fundamental de nuestra lengua y artistas como Picasso han redibujado nuestra forma de comprender la pintura.

Son unos huéspedes maravillosos, gente hospitalaria que recibe al visitante con los brazos abiertos, en demasía en algunas ocasiones. La afluencia constante de turistas ha desarrollado una picaresca muy patria, si quieres comer en un restaurante y tienes la piel blanca y cabello rubio será mejor que finjas tu mejor acento malagueño, no es casualidad que en las cartas omitan los precios y pagarás aproximadamente el doble si descubren que eres turista.feria_farolillosSi algo nos une a vascos y andaluces es el amor por nuestra tierra, y en ocasiones sirve como enfrentamiento. Andalucía es un territorio repleto de rincones de extrema belleza y un encanto muy particular, probablemente único. Un destilado de culturas del que han sabido empaparse durante siglos y que ha forjado un carácter que derrocha ese “duende” que solo comprende quien queda preso del embrujo de una noche de verano.

Vascos y andaluces, distintos nacionalismos con un mismo ideal, solo cambia la perspectiva desde la que se contempla. Uno se siente de la calle o la casa donde nació, otro de Albacete, vasco, catalán, andaluz, gallego, español, o europeo. Salvo Manu chao y Delafé que son ciudadanos de un lugar llamado mundo.

Eso es todo, y mucho más.

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